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Principito desencantado

Historias de un principito sin reino y sin princesa

Esta vez... A

06 febrero 2010
Sábado 30 de enero 5.10 horas.

Ya casi cerrando la disco me cruzo con una chica diferente. Lleva vestido estampado, tela fina, colores claros, escote generoso y tirante del sujetador a medio caer. Debajo, medias negras y botas hasta las rodillas. Me gusta su look. Nos miramos, sonreímos y nos volvemos a mirar. Se acerca a mí, hablamos y a los cinco minutos estamos besándonos. Me dice que soy un chico fácil. Tiene razón. Después de media hora de intercambio de impresiones me da su teléfono sin yo pedírselo. Directa y sincera. Se despide con un llámame mañana.

Lunes 1 de febrero 20.30 horas.

Después de mi llamada del domingo volvemos a quedar. Es un momento complicado porque hay que confirmar las expectativas del sábado noche. Llega guapísima aunque con los labios repintados. A los dos minutos se siente ridícula y se quita el brillo con una servilleta. Es guapa y muy atractiva. Lleva leggings negros y camiseta larga ajustada. Hablamos de nosotros, nos ponemos al día y nos caemos bien. Vamos a cenar y la llevo a casa en el coche. Beso y a dormir.

Viernes 5 de febrero 21.30 horas.

La invito a cenar a mi casa. Viene muy guapa, vaqueros bajos, las botas del otro día y camiseta blanca ajustadísima. De menú sepia a la plancha y una botella de vino. Vemos una película mientras hablamos de todo. Entre escena y escena nos besamos, seguimos hablando y nos seguimos besando. Pasamos de la peli y del salón a mi cama. Allí ya damos rienda suelta a toda nuestra pasión. Estuvo bien, muy bien. Después la acerqué a casa. Maldito trabajo. Beso y mañana nos vemos.

Continuará.

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