<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d36639360\x26blogName\x3dPrincipito+desencantado\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://principitodesencantado.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://principitodesencantado.blogspot.com/\x26vt\x3d-2311580423327771861', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Principito desencantado

Historias de un principito sin reino y sin princesa

Nostalgia

02 agosto 2015
Hoy volví aquí después de un año. Siempre que me encuentro triste vuelvo. Sigo viviendo sin encontrar a nadie que merezca tanto que compartir conmigo. Llir entre cards dejó el listón muy alto, altísimo... dejó un gran poso, el poso de los mejores vinos. Muy difícil de igualar.

Y sin embargo aquí seguimos, compartiendo sin sentir y viviendo sin vivir, puede haber algo más triste? Me siento tan vacío a veces... Quizá hoy tocaba desahogarme o quizá ha sido la propia situación de la noche... siempre inconformista, siempre deseando más, siempre limitando qué sentir... estrés...

Este es el principito desencantado que no me gusta, ese con el que no tengo más remedio que vivir cada día... y cada vez más viejo y cada vez mas solo...

Afrontando cosas

17 julio 2014
Llevo unos días bastante cabizbajo. Dicen que es mejor no volver a los lugares donde fuiste feliz porque todo lo que vivas allí ya no será suficiente. Yo este verano voy a volver a dos de esos sitios, de hecho en uno de estos lugares estuve la semana pasada. Lo pasé mal. Fue una noche muy rara, de sensaciones muy contradictorias. Sé que son momentos por los que hay que pasar pero no por ello dejan de ser duros. Además para completar el asunto una semana antes de ir allí volvimos a hablar por whatsapp. Era cosa de dos minutos pero se convirtieron en dos horas. Ella quería confirmar que no hubiera opción a un posible reencuentro. Se confirmó, lo confirmó. A pesar de ello siempre nuestra conversación tan agradable e inteligente. Hubo momentos de silencio y de lágrimas. Alegría por volver a saber de ella y pena profunda porque la cosa no saliera bien pero siempre tan encantadora...

Al otro sitio en el que fui tan feliz iré a mediados de agosto. Festival de verano. Buena música, camping, alcohol... pero su recuerdo, nuestro recuerdo de aquel verano. Será muy difícil. Y ya sé de antemano que lo será porque ayer mismo volví a refrescar uno de esos álbumes de uno de nuestros grupos preferidos que hacía tiempo que no escuchaba (casi siete meses). Creía que estaba preparado pero no. En plena piscina mis ojos se empezaron a inundar lentamente mientras sonaba Toros en la wii. Uy. Y de ahí mi cabeza viajó a mi coche durante ese verano de 2012 en el que ambos cantábamos la canción a gritos como auténticos quinceañeros. En resumen, una puta mierda. Y eso que este era el segundo intento. Hace como mes y medio volví a poner el cd en el coche y me duró tres canciones.

Son situaciones que hay que afrontar tarde o temprano, no puedo huir eternamente.

Año penoso

31 diciembre 2013
Y llego al último día de 2013 igual que llegué al último de 2012, agobiado, culpable, triste, desilusionado, con mucha ansiedad y con poca ilusión. Doce meses y en el mismo punto que hace un año. Con las mismas ganas de hablar contigo que desde el primer día que escuché tu voz. Con el mismo miedo que hace ahora año y medio. Y lloro de nuevo.

No salgo del agujero. Llevo todas las navidades dudando en si llamarte o no hacerlo. Soy poco fiable y demasiado dubitativo. Si no te llamo es porque ni yo mismo estoy seguro de lo que quiero. El miedo, el puto miedo me paraliza. Miedo a qué? Ni yo mismo lo sé. Miedo a hacerte más daño, a hacérmelo yo, a volver a tener tardes de lágrimas, a volver a dudar, a la distancia, al compromiso... Es que ni yo mismo sé qué viste en mí con toda la mierda que tengo dentro.

Todo eso es lo que me hace caer, a nivel emocional soy un desastre, un inmaduro, ni siquiera haber buscado ayuda me ha ayudado. No me gusta esa parte de mí, no me gusta nada, la odio. Soy sensible y cariñoso pero demasiado calculador, mecánico, analítico... y las emociones y los sentimientos no se pueden medir. Me preocupo mucho por el qué pasará y mientras me voy perdiendo el ahora. Solo cuando me dejé llevar fui feliz, y sabes que fui feliz contigo. Qué ganas de que acabe esta puta navidad. 

Que el próximo 2014 seáis muy felices. Lo mío es fácil de superar.

Y, tendido en la hierba, lloró

23 noviembre 2013
(...)

Luego agregó:
- Ve y visita nuevamente a las rosas. Comprenderás que la tuya es única en el mundo. Y cuando regreses a decirme adiós, te regalaré un secreto.

El principito fue a ver nuevamente a las rosas:
- Ustedes no son de ningún modo parecidas a mi rosa, ustedes no son nada aún – les dijo. – Nadie las ha domesticado y ustedes no han domesticado a nadie. Ustedes son como era mi zorro. No era más que un zorro parecido a cien mil otros. Pero me hice amigo de él, y ahora es único en el mundo.

Y las rosas estaban muy incómodas.

- Ustedes son bellas, pero están vacías – agregó. – No se puede morir por ustedes. Seguramente, cualquiera que pase creería que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo las dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa.

Y volvió con el zorro:
- Adiós – dijo...
- Adiós – dijo el zorro. – Aquí está mi secreto. Es muy simple: sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.
- Lo esencial es invisible a los ojos – repitió el principito a fin de recordarlo.
- Es el tiempo que has perdido en tu rosa lo que hace a tu rosa tan importante.
- Es el tiempo que he perdido en mi rosa... – dijo el principito a fin de recordarlo.
- Los hombres han olvidado esta verdad – dijo el zorro. – Pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa...
- Soy responsable de mi rosa... - repitió el principito a fin de recordarlo.

Extracto del Capítulo XXI de "El principito" de Antonie de Saint-Exupéry.

Apático

19 octubre 2013
Escribir de resaca sé que no es la mejor idea. Incluso sé que la mejor idea es no escribir. A veces pienso que cuando me pongo delante de la pantalla lo hago para no olvidar, para que la huella de la señorita imperdible siga ahí y de paso castigarme un poquito. Sí, creo que es eso. Muchas veces pensé en cerrar está mierda que se me ocurrió abrir hace ya ocho años pero por unas cosas u otras aquí sigo, lamentándome.

Sigo bastante apático y asocial. Salgo porque hay que salir, porque después de currar cinco días me apetece emborracharme un poco e intentar olvidar todas mis putas historias pero es que ni con esas. Hoy, no me digas tú por qué, me acordé de ese penúltimo día en La Gramola. De tu camisa caqui y tus pantalones negros, de tus botines, de tu pelo perfectamente planchado, de esa pinta y esos cacahuetes, de ese libro que me quería llevar y no pagar, de tu sonrisa... El otro día escribí que me estaba volviendo loco. Hoy digo que estoy loco.

Lo peor de todo esto es que lo pago con los demás. Hace días que mis conversaciones con mi madre y familia se remiten a whatsapp. No digamos con mis amigos de mi ciudad natal. Y con mi compi de piso últimamente hasta me molesta. Solo me apetece estar en casa solo, con mis libros, mi play, mis series... Este finde mis amigos tenían previsto ir a León y en el último momento les dije que no. También esta semana he rechazado tomar varias cervezas con amigos. No me apetece, no quiero. Esto es mío y lo tengo que pasar yo.

Y luego están mis miedos. Terribles. Conocer a alguien, besarla, pasar una noche con esa desconocida. No quiero y no puedo. Está ella en mi cabeza!!! Cómo me gustaría poder sacarme el cerebro y dejarlo en la mesilla de noche... La última vez fue con ella. Me conozco y no quiero que mi conciencia me machaque aún más de lo que lo hace, no, no quiero. Prefiero no hacer nada ahora, es más sano para mi maltrecha e insana cabeza. Duro pero sano.

Y así pasan las horas, los días, los meses... y sigo en este bucle infinito sin dar pasitos ni para delante ni para atrás. Con aquel regalo tan especial que te compré en Sofía metido en tu caja, con tus imanes, con tus letras, con tu reloj, con nuestro amor. 

Otra vez lágrimas.

Verte

13 octubre 2013
No hay nada que más desee... Sé que esta semana va a ser muy dura para ti y me encantaría estar a tu lado, ayudarte, distraerte, hablar contigo, hacerte sonreir... Verte.

Me estoy volviendo loco.

Belice

09 octubre 2013
Love of lesbian son mi debilidad. Me enorgullezco en conocerles desde hace años, cuando aún no eran tan mediáticos. Se podría decir que siempre han estado ahí, para lo bueno y para lo malo.

Esta noche vi el concierto que dieron en el DCode. Prácticamente desde la primera canción no dejé de llorar. Me vino a la cabeza aquel viaje que hicimos a Pamplona cantando todas sus canciones como locos. Fue un momentazo. Fui feliz y echo de menos esos momentos. Mucho.

¿De qué me sirve salir de esta inmensa ciudad,
si de quién pretendo huir, seguirá dentro de mí,
y eres tú?