<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d36639360\x26blogName\x3dPrincipito+desencantado\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://principitodesencantado.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://principitodesencantado.blogspot.com/\x26vt\x3d-2311580423327771861', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

Principito desencantado

Historias de un principito sin reino y sin princesa

La chica que conoció a un libro

06 enero 2009
Había una vez una chica que habitualmente leía algún que otro blog por la red. No supo cómo, pero un día, después de mucho leer y leer, tropezó con un Principito desencantado y quedó para siempre atrapada en sus letras. Lo seguía diariamente pero nunca hizo ningún comentario, siempre prefirió quedarse al margen y limitarse únicamente a leer. Y así leyó, leyó y leyó hasta que un día, sin saber muy bien por qué, decidió escribir a ese Principito al que conocía desde hacía casi dos años. Le mandó un email en el que no decía nada y muchas cosas al mismo tiempo. Se sentía identificada con sus historias, sus iniciales, su mala fortuna en el amor, su desamor... Principito, dando muestras de su elegancia decidió contestarla. Después de eso llegaron más emails, llegaron las conversaciones por el msn y por fin el teléfono. La primera vez que hablaron fue extraño. Ella conocía los dos últimos años de su vida al completo pero él, sin embargo, poco sabía de ella. La conversación fue bien, muy bien. Cogieron la costumbre de hablar casi a diario hasta que por fin, decidieron conocerse en persona. El destino quiso que ella viviera a menos de una hora de camino de la ciudad del Principito. Y un día se vieron. No fue una cita a ciegas propiamente dicha ya que excepto físicamente ambos sabían casi todo el uno del otro. Dieron un paseo y luego fueron a tomar algo. Allí es cuando ella le dijo tengo la sensación de haber conocido a un libro. Curioso pero cierto y de ahí su pseudónimo, nada de iniciales está vez. Después de aquel primer día tanto Principito como ella son muy buenos amigos. Hablan a diario, se cuentan sus historias, su día a día, etc...

Lo que seguro ella nunca pensó es que un día fuera la protagonista de uno de esos capítulos en la vida del Principito desencantado.

Etiquetas: , ,