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Principito desencantado

Historias de un principito sin reino y sin princesa

Triste

28 septiembre 2010
Así me siento. Mi maldita ilusión solo duró tres días, tres días en los que pensé que por fin volvía a tener a alguien ahí después de todos estos años, alguien a quien estaba decidido querer sin miedo a nada ni a nadie. Pero ella... se rindió pronto. Sé que lo nuestro era un poco difícil pero creía que ella no dudaría con tanta rapidez.

Aún recuerdo como, la noche del otro día, le dije que si era consciente de que si nos liábamos era con todas las consecuencias, que tanto ella como yo nos podíamos liar con cualquiera pero que si empezábamos algo no era para que acabara a la mañana siguiente. Ella me contestó que estaba segura. Fue más allá, quiso pasar la noche conmigo. Al día siguiente le volví a hacer la misma pregunta y seguía convencida. Por entonces incluso me mandó un par de mensajes en los que me decía cuánto me echaba de menos. El martes lo mismo. Pero a partir de ahí...

Este fin de semana fue raro. Salimos con nuestros amigos sin ellos saber nada de lo ocurrido. Me dijo que lo nuestro era imposible por los sentimientos de apego que aún tiene hacia su exnovio y también por el supuesto rechazo que ella cree que tendrían nuestros amigos hacia nuestra posible relación. Me quedé roto. Me sentí decepcionado y muy desilusionado. Qué podía hacer? Nada, ella no me daba ninguna opción. El sábado aún fue peor. Al principio me mantuve distante pero no podía dejar de estar pendiente de ella. Ella tampoco estaba cómoda. Me siguió al baño y me preguntó que cómo me sentía... mi cara lo decía casi todo. Y así, distantes toda la noche. Ella me dijo que no quería perderme, que quería tenerme como amigo pero todos sabemos que esas frases son muy románticas pero poco realistas. Seguí preguntándola por qué?, diciéndola que le daba tiempo, que no tenía prisa pero al final, un poco desbordada por mi insistencia y por la propia situación, me comentó que lo dejara, que tenía sentimientos enfrentados y que se lo estaba poniendo muy difícil. Por si aún quedaba algo, apareció por allí su exnovio montando una escenita de celos, ella llorando y yo con poco o nada que hacer.

Desde esa madrugada solo le he mandado un sms ofreciéndole mi apoyo, como amigo, y una llamada que no recibió respuesta. Sé que está mal y sé que siempre intenta aislarse en estas situaciones así que no insistiré. Sinceramente, tampoco creo que recurra a mí pasando lo que paso entre nosotros, pero ganas no me faltan.

Todo esto me da pena y me produce una sensación de impotencia y mala suerte que se traduce en más pesimismo y resignación. Creo que ella era la chica y siento que la he perdido sin yo poder hacer nada por evitarlo. También tengo dudas de cómo será nuestra relación ahora. Estamos en el mismo grupo de amigos y será complicado intentar aparentar normalidad. Quizás estoy pensando más de la cuenta pero es inevitable no hacerlo. En fin. Pase lo que pase lo contaré.

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Espejismo

25 septiembre 2010
Lo que ayer eran Noches reversibles, después fueron Incendios de nieve y hoy es Segundo asalto.



Bajé de mi nube. Demasiado pronto.

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Casi feliz

20 septiembre 2010
Estaba rara, más de lo normal. No se despegaba de mi pero tampoco estaba conmigo. Hablamos, hablamos y seguimos hablando. De todo y de nada. Se interesó por mi falta de interés en conocer a alguien este verano. No hace falta pensé te tengo delante de mí. La noche continuó como muchas noches nuestras antes, rodeados de gente pero ella y yo, nadie más. Es muy especial, me hace sentir querido.

Al salir del bar donde estábamos me cogió la mano y entre risas y conversaciones varias me preguntó si era feliz. Le dije que no, que no era feliz pero tampoco infeliz. Definí mi estado de ánimo como incompleto a lo que ella contestó si quieres puedo completarte. Mi cara era una mezcla rara entre sorpresa e ilusión. Por supuesto que no podía desestimar un ofrecimiento tan jugoso como ese. Le respondí diciéndola que estaría encantado. Ella sonrió. A partir de ese momento ya no dejamos de hablar de nosotros. Fuimos a un sitio más privado y entre risas, besos y abrazos casi acabamos la noche. Al final me preguntó si se podía venir a dormir conmigo... creo que no había nada que deseara más. La noche no acabó, empezaba ahora.

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