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Principito desencantado

Historias de un principito sin reino y sin princesa

Y la historia se acabó

22 abril 2010
Después de mi última entrada muchas cosas han pasado entre A y yo. Ella me pidió perdón pero los dos salimos algo tocados de aquel desencuentro. Pasaron los días y la cosa transcurría de un extremo a otro, de no saber absolutamente nada de ella a no separarnos. Y entre medias el sexo, lo que verdaderamente hacía que estuvieramos juntos.

Este finde la cosa prometía. Decidí invitarla al ballet y se supone que después cenaríamos algo y nos iríamos juntos a casa. Ella sin embargo no pensaba lo mismo. Nada más verla estaba rara, muy rara. Ya cuando llevábamos unas cuantas horas juntos parecía estar aún más alejada de mí. Pensé que era como si alguien eligiera a dos personas de dos grupos con intereses completamente diferentes y de repente los juntara sin más. Por supuesto no hubo ni cena romántica ni nada por el estilo. Ante este panorama decidimos llamar a algunos amigos y así hacer más llevadera la noche porque la que cada vez era menos llevadera era ella. A medida que bebía no dejaba de decirme gilipolleces en la misma linea que la última vez y aunque tengo mucha paciencia casi exploto. No lo hice. Me pidió perdón y al final acabamos como siempre, desnudos encima de mi cama follando sin parar.

Hoy nos volvimos a ver. Aunque al principio ninguno de los dos dijo nada al final la conversación salió sola. Ambos sabemos que el sábado pasado el intento de algo fue un completo desastre. También sabemos que tenemos intereses diametralmente opuestos y que es tontería alargar más una relación que se sostiene a base de sexo. No ha habido malos rollos, ni una voz más alta que otra, ni reproches, nada. Solo un abrazo y un adiós.

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