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Principito desencantado

Historias de un principito sin reino y sin princesa

Despedida

28 marzo 2007
Mi paseo de ayer camino a casa me resultó familiar. En 2004, justo antes de viajar a otro país, disfrute de ese mismo paisaje: calles desiertas, soportales, cierto frío, soledad... El paisaje era el mismo, la sensación no. Muchas cosas han cambiado desde entonces, desde la compañía de aquel día hasta mis sentimientos más íntimos. Ahora ya no siento tristeza al irme, más bien al contrario, alegría y ansiedad por dejar atrás esta mi ciudad.

He estado de vacaciones algo más de diez días y pienso que he tenido suficiente. Menos mal que algunos de estos días los he pasado en otro país, creo que si no hubiera sido así me hubiera vuelto loco. Ya os contaré algo de mi viaje.

Silencio

19 marzo 2007
A estas horas de la noche pienso en por qué ayer besé esos labios pecaminosos últimamente demasiado habituales. De nuevo, el circulo cíclico que me acompaña se va cerrando una vez más, y con él, la llama que nació de la ilusión, comienza a apagarse lentamente.

Me dijo que la hablara de mis sentimientos. No supe qué decir. Lo que ella no sabe es que hace mucho que ya no siento nada.

Pensamiento

14 marzo 2007
Reflexiono mirando atrás y me encuentro con un corazón frío, un corazón que tan solo me empuja a seguir viviendo cada día que pasa pero que, lamentablemente, ya no tiembla, ya no suspira por nadie, ya no siente nada... Se apagó y aún nadie consiguió volver a ponerlo en marcha de nuevo; solo unas pizcas contadas de ilusión lograron darle ese color rojo que lo caracteriza, ese color que me hace sentir feliz y que consigue abstraerme de mi soledad.

Hoy no tengo ilusión

13 marzo 2007
Pues no, no la tengo. Tengo muchas cosas que contar pero me falta ilusión, mucha ilusión.

Ni siquiera te conozco pero... dónde estás?

El día de mi cumpleaños

07 marzo 2007
Creo que a veces me quejo de vicio. El pasado miércoles me llamó y me escribió mucha gente, mucha, más de l@s que yo pensaba. A pesar de ello no todos los mensajes fueron sinceros, al menos pienso que casi todos. Intentaré contarlo de forma cronológica.

El día empezó antes de tiempo con un pequeño paquete recién llegado de la capital de España. La remitente A, un pequeño susurro que apareció como si nada pero que cada día me invita a sonreír un poco más. Ella es un sol. Dentro del paquete, entre muchas otras cosas, venía una flor llamada "alegría", bautizada así por mí mismo aunque yo no lo supiera. Ahora está en la pantalla de mi ordenador ofreciéndome una sonrisa diaria de oreja a oreja. Gracias.

Al filo de las 12 me llegó el mensaje de mi rubita preferida. Está muy triste últimamente. La vi el pasado sábado e iba preciosa, incluso llevaba los pendientes que yo mismo la regalé, la hacían juego con sus ojos verdes. Hubiera deseado haberme enamorado de ella (lo intenté). La volví a ver al final de la noche agarrada de un chico. Me dio igual, la di un abrazo impresionante. Ella sabe que lo hago de corazón.

Después me felicitó mi amiga R a la que ni tan siquiera conozco. Estuve un poco seco al descolgar el teléfono. A pesar de mi contestación ella me puso la canción de Cumpleaños feliz de "Parchís". Me gustó muchísimo. Es un cielo de chica. Ahora la pobre se pasa el día estudiando.

A la mañana siguiente a primera hora, me llegó el mensaje absurdo de la mañana. Como no, de amarillo. Me felicitó sin más y después me comentó algo que ocurrió el día anterior en nuestra ciudad, fue algo simbólico y a lo que ambos dábamos mucha importancia; es lista, sabía que me haría recordar. Lo borré según lo leí, después de echar pestes claro. El viernes de nuevo volví a verla. Se cruzó conmigo y ni nos dirigimos la palabra, ni siquiera un hola. Está bien, es lo que quiero; borrarla. Ya el sábado, casi al fin de la noche, en una discoteca a la que ambos solíamos ir, en un instante, nuestros ojos se cruzaron. Los míos no la buscaban, los de ella no lo sé. Fue una mirada triste, que se me quedará clavada ya para siempre.

Al llegar a casa después de trabajar me encontré con una carta en mi buzón. De nuevo era de ella, de A, la misma que me había enviado aquel paquete el día anterior. Preciosa su carta y también su película. Que maja.

Después a lo largo de la tarde me felicitaron mis ex compis de facultad, mis amigos de aquí, mis amigos de allí, algunos de mis compis de trabajo, otros amigos que conocí en Portugal, algunos de mis rollitos, algún conocido también, etc...

Y ya casi cuando mi cumpleaños moría, la ultima que me felicitó fue M (la esperada y deseada). Esperó al final del día para llamarme. Como siempre estuvo genial, me reí muchísimo y hablamos de todo. Me gustaría pasar, ya no digo más tiempo con ella sino solo algo de tiempo. Me gustaría quererla y estoy seguro que podría hacerlo si ella se dejara. Quizás algún día en algún lugar... o quizás no.

Gracias a todos.

Desde alguna parte

01 marzo 2007


Por si algún día te acuerdas de mi y decides escribir algo así
estaba paseando por mi mente y te he encontrado aquí.
Me preguntaba que sería de ti ahora que el tiempo nos dejó decidir
a veces el pasado se arrepiente y quiere hacerte sentir.
Y los recuerdos esperando en un rincón del pensamiento, decidiendo su momento
y cuando manos te lo esperas aparece lo que anhelas, vives por revivir.

Este es mi derroche de melancolía, no olvidaré que estuviste en mi vida
es la promesa eterna de un amante que aseguraba siempre recordarte.

Tal vez el tiempo te ha hecho feliz, algunas veces creo que yo sí lo fui
que tú formaste parte de mi vida, aprendimos a vivir.
Hoy añoraba un abrazo de ti y mil palabras que no supe decir
espero que tu luz siga brillando y te den lo que no di.
Hoy miraba con más fuerza a aquella lejana estrella que elegimos por ser bella
y sin apenas darme cuenta alumbraba mi existencia y preguntaba por ti.

Este es mi derroche de melancolía, no olvidaré que estuviste en mi vida
es la promesa eterna de un amante que aseguraba siempre recordarte.
Esta es mi caricia en forma de poesía, que dondes estés sientas la fantasía
de alguien que dio todo por contentarte y te recuerda desde alguna parte.

Me preguntaba si sabré decidir, pues hace tiempo que no se compartir
me asusta volver a encontrarme lejos de lo que me hace feliz.
El destino es quien decide las verdades del amor entre dos
pero queda algún motivo que no cabe en el olvido.

Este es mi derroche de melancolía, no olvidaré que estuviste en mi vida
es la promesa eterna de un amante que aseguraba siempre recordarte
Esta es mi caricia en forma de poesía, que dondes estés sientas la fantasía
de alguien que dio todo por contentarte y te recuerda desde alguna parte.