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Principito desencantado

Historias de un principito sin reino y sin princesa

Volvió

22 septiembre 2011
La chica del vestido blanco ha vuelto a aparecer. Primero lo hizo con varios mensajes y después con una llamada telefónica. Muchas explicaciones sin yo pedirlas. Al final intentamos quedar pero de nuevo me dió plantón. Sin embargo, anoche, por fin, la volví a ver. Como de costumbre llevaba vestido aunque esta vez no era su famoso vestido blanco. Hablamos de ella y de nosotros. Ella está bastante liada y nosotros aún no somos nosotros ni de lejos. Le acompañé a casa entre besos y abrazos y con mucha ternura, extraño, acabó la cosa.

Ella me gusta pero tiene muchas inseguridades. Yo hasta que no concluya mi traslado laboral y vuelva a mi nueva ciudad, la suya, tampoco voy a hacer nada más. Veremos si en el futuro somos capaces de pasar algún tiempo juntos o al menos vernos a la luz del día, eso ya sería todo un logro.

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Desaparecida

06 septiembre 2011
La chica del vestido blanco ha desaparecido. Después de tener un contacto más que fluido hasta mediados del mes agosto, desde entonces, no sé nada de ella. Lo último que hablamos fue una conversación intempestiva y muy cordial de más de una hora que acabó con la batería de mi móvil. A partir de ahí tan solo he recibido una postal de su viaje a una céntrica ciudad europea. Nada más.

No sé que habrá pasado. Quizá se ha agobiado, quizá ha conocido a alguien, quizá se aburrió... en fin. Ya desapareció una vez y cuando la esperanza estaba perdida volvió a hacer sonar mi teléfono. Veremos qué ocurre en esta ocasión.

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La tormenta de arena

24 agosto 2011
La chica del vestido blanco me cogió de la mano y me llevó a la barra. Llevaba una camiseta estampada de tirantes y un short rojo que no podía dejar de mirar. Pedimos un gin tonic mientras yo apuraba mi vozka en sus labios, labios carnosos apenas manchados de carmín encarnado. ¿Te vienes a dormir conmigo? le pregunté. , contestó ella sin dilación. Nos besamos muy suave, mordiéndonos los labios una y otra vez y jugueteando con nuestra lengua lenta y pausadamente. No era un beso cualquiera, era un beso con cierta complicidad, como si lleváramos diez años seguidos besándonos. Seguimos hablando. Le gustó mucho el detalle de dejarle mi número en su buzón, dijo que fue especial. Creo que en ese momento consiguió sacarme los colores. Por fin, cuando mis manos se perdían donde acaba su espalda comenzó a sonar esta canción...


Solo le dije bésame.

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Cada vez peor

28 noviembre 2010
Discoteca. Madrugada. Estoy con mis amigos. También está ella, la chica del festival de verano. Voy al baño y me encuentro con la chica de la que intento distanciarme. Está mal, triste y borracha. Dice que lleva toda la noche buscándome. Hablamos. Solo le pido compromiso. Duda. Está fatal. Vuelvo a caer. Nos besamos. Ella ya sabe que se va a venir a dormir conmigo. Al rato volvemos con los demás. Miro el móvil. Tengo un mensaje de la chica del festival de verano. "Te echo de menos". Bufff. Se encienden las luces. Salimos ella, yo y su borrachera. Vomita. Me llama la chica del festival de verano. Me pregunta dónde estoy y ya no sabe qué más decir. Acaba la conversación. Meto en un taxi a la chica de la que intento distanciarme (vaya ironía llamarla así) y nos vamos a casa. Allí, como puedo, la desnudo y la meto en mi cama. Cae rendida. Demasiados caciques. Me acuesto a su lado y pienso. Vuelve a llegarme un mensaje de la chica del festival de verano. "No quería ser egoista, aunque creo que lo he sido". Pongo el despertador. Intento dormir.

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Mensajes prohibidos

24 noviembre 2010
Ella: Has llegado bien no? No te ha pasado nada raro? Juro que es mi último mensaje. Un beso.

Principito: He llegado bien, en cambio, mi corazón, ha ido dejando trocitos por el camino pensando que quizás, como Pulgarcito, algún día sepa el camino de vuelta a tu casa. Un beso fuerte.

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Más frustrado todavía

19 noviembre 2010
La chica con la que andaba liado se ha ido. Tanto ella como yo hemos querido distanciarnos durante un tiempo. Después de casi un mes juntos se han generado en nosotros una serie de sentimientos y situaciones confusas que han acabado en lo peor, separados.

Al principio los dos teníamos muy claro que nuestra historia era solo sexo sin complicaciones. Ella acababa de dejar a su novio y aunque lo tenía muy claro aún tenía sentimientos de cariño hacía él. En este contexto la cosa entre nosotros se empezó a enturbiar y la relación se volvió cada vez más ambigua. Ambos, faltos de cariño como estábamos, empezamos a hacer cosas más comunes de novios que de rolletes. Incluso de forma circunstancial, se vino a vivir a mi casa durante unos quince días en los que hicimos vida casi de pareja. Después se fue a su casa pero seguimos viéndonos todos los días. Disfrutábamos el uno con el otro y recibíamos ese lado de cariño que ambos nos faltaba.

Me fui de viaje. Durante este periodo no dejamos de mandarnos mensajes y procurábamos hablar todos los días, era casi una necesidad, ambos nos echábamos de menos. Qué ocurrió? El pasado sábado esta chica acabo en la cama de otro. Ella no lo ocultó, incluso me lo comentó al día siguiente. Pensó que no iba a importarme. Yo también. Pero me importó, y mucho. Pasé el domingo helado de frío. Al día siguiente viajé a mi nueva ciudad y quedamos. Ella creía que todo estaba bien pero en cuanto vió mi cara se dió cuenta de que algo raro ocurría. Nos sentamos y le abrí mi corazón. Fui muy sincero. No estaba enamorado de ella ni creía que iba a ser la mujer de mi vida pero me dolió muchísimo lo que hizo y los anteriores diez días no dejé de echarla de menos. No hubo reproches, no podía haberlos. Se quedó alucinada, no sabía qué decir y no dijo nada. Esa noche no pudimos dormir ninguno de los dos. Nos pasamos toda la noche mensajeándonos hasta que al filo de la mañana se vino a dormir conmigo a casa. Hablamos mucho y después de su arrepentimiento resolvimos su desliz con una ración extra de cariño, mimos y finalmente sexo. Comimos juntos y antes de irse a trabajar le dije que a la noche me pasaría por su casa porque aún teníamos una conversación pendiente. Teníamos que hablar de nosotros y dejar la ambigüedad a un lado para poner unos limites a nuestra relación.

Me pasé toda la tarde dándole vueltas al asunto. Sabía que no la quería, al menos no ahora, pero también sabía lo mucho que la había echado de menos y lo perfecta que era su compañía. Por qué no, pensé, no tengo nada que perder y mucho que ganar. Cuando llegué a su casa nos tumbamos en la cama y ella me preguntó cuál era mi idea. Le dije que mi opción era seguir exactamente igual que antes pero ciñéndonos los dos el uno al otro, es decir, fidelidad. Si funcionaba perfecto, pero que si en quince días o un mes o dos o lo que fuera, alguno de los dos se daba cuenta de que eso no iba para delante dejaríamos la relación. A ella, en cambio, la palabra compromiso le dió muchísimo miedo. Me dijo que acababa de salir de una relación de cuatro años y que lo que menos quería ahora era comprometerse, que estaría dispuesta a seguir acostándonos y compartiendo tiempo juntos pero sin nada más. A continuación un frío escalofrío me recorrió el cuerpo y la situación se volvió de lo más extraña. Ahí estábamos los dos tumbados, el uno al lado del otro intentando mirarnos pero sin mirar, intentando acariciarnos con el temblor de nuestros dedos, intentando contener las lágrimas, sin saber qué decir, qué hacer... Me fui sin dejarle que me acompañará a la puerta, ya conocía el camino y no quería ninguna escenita. Quería estar solo en mi dolor.

Cuando llegué a casa no pude más y lloré. Fueron muchos sentimientos enfrentados y acumulados desde la mañana del pasado domingo y tenía que desahogarme. Creo que no lloré solo por ella sino por todo un poco. A la mañana siguiente, con escasas dos horas de sueño, no era más que un cadáver andante. Hacía que no me sentía así desde los tiempos de amarillo. Pasé el día triste y cabizbajo. Hoy, de nuevo, al coger el coche esta mañana he vuelto a llorar, solo, mientras conducía. Y después a mediodía otra vez. Nos hemos vuelto a mandar mensajes durante horas pero ya no hay nada que arreglar, hemos decidido distanciarnos durante un tiempo y ver qué pasa en el futuro.

Sinceramente, estoy muy jodido. He vuelto a sentir cosas que hacía años que no sentía. Este verano me enamoré de la chica del festival de verano pero fue fácil olvidarla, ella desapareció y la distancia hizo el resto. En cambio con esta chica no ha habido amor pero si dependencia, costumbre y apego. Son sentimientos distintos pero los dos duelen. Creo que por eso lloré el primer día, por todos los sinsabores acumulados. Esta mañana no, esta mañana lloré solo por ella.

Os seguiré contando. Lo mejor de esto, sin duda, fueron los quince días que dormimos abrazados el uno al otro. Es una sensación extraordinaria sentirse querido y que haya alguien siempre ahí.

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Viaje

08 noviembre 2010
Ahora mismo estoy escribiendo desde Praga y esta tarde me marcho a Berlín. A la vuelta os cuento.

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Frustrado

22 octubre 2010
Desde el último día que escribí han pasado algunas cosas. Ella sigue desaparecida. Solo la vi el pasado sábado. En un momento de la noche, ya de madrugada, alguien me tocó por detrás en el brazo y era ella. Se había cortado el pelo y estaba muy guapa. Hablamos cinco minutos, de todo y de nada, lo típico a esas horas. De repente hubo un silencio y finalmente ella me preguntó cómo estaba. No me apeteció contestar, le dije que ese no era el momento ni la hora ni el lugar. Además, la semana pasada fui yo el que intentó hablar con ella vía móvil y no hubo respuesta. Lo entendió, se despidió y se fue. Sé que quiere poner distancia, es su forma de defenderse pero tampoco oculto que desde el sábado he pensado en ella más de lo normal. Ahora mismo no puedo decir que tenga el sentimiento tan fuerte que tuve en el mes de agosto pero sé que aún existe y eso me provoca mucha frustración. Frustración no solo por no poder hacer nada para estar con ella sino por el simple hecho de echar de menos su amistad. Se me ha pasado por la cabeza mandarle un mensaje diciéndole todas estas cosas pero tampoco quiero agobiarla. Mis amig@s me dicen que no lo haga, que deje pasar el tiempo y que me olvide de ella pero... cómo olvidar una noche como la que pasé aquel dieciocho de septiembre.

Ente todos estos sentimientos también ha habido algo de sexo. Desde hace tres semanas o así una compañera del trabajo y yo estamos compartiendo bastantes ratos de cama. Los dos estamos casi en la misma situación y nos hemos encontrado. Sé que puede ser peligroso pero al menos pasamos pequeños buenos momentos. Eso sí, después de follar, siempre vuelve el frío.

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Casi feliz

20 septiembre 2010
Estaba rara, más de lo normal. No se despegaba de mi pero tampoco estaba conmigo. Hablamos, hablamos y seguimos hablando. De todo y de nada. Se interesó por mi falta de interés en conocer a alguien este verano. No hace falta pensé te tengo delante de mí. La noche continuó como muchas noches nuestras antes, rodeados de gente pero ella y yo, nadie más. Es muy especial, me hace sentir querido.

Al salir del bar donde estábamos me cogió la mano y entre risas y conversaciones varias me preguntó si era feliz. Le dije que no, que no era feliz pero tampoco infeliz. Definí mi estado de ánimo como incompleto a lo que ella contestó si quieres puedo completarte. Mi cara era una mezcla rara entre sorpresa e ilusión. Por supuesto que no podía desestimar un ofrecimiento tan jugoso como ese. Le respondí diciéndola que estaría encantado. Ella sonrió. A partir de ese momento ya no dejamos de hablar de nosotros. Fuimos a un sitio más privado y entre risas, besos y abrazos casi acabamos la noche. Al final me preguntó si se podía venir a dormir conmigo... creo que no había nada que deseara más. La noche no acabó, empezaba ahora.

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Festival de verano

15 agosto 2010
Ella me encanta. El pasado sábado, mientras Santi Balmes nos ponía la carne de gallina nuestras manos se buscaban... pero nada más. Eso y sus abrazos. Hacía tiempo que nadie me abrazaba como ella. Me hacen sentir querido. Aún no estoy enamorado pero sí muy nervioso. Ella lo sabe, me pregunta inocente pero aún no me he atrevido a decirle la verdad. Quizá mañana.

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Zumo de corazón

10 agosto 2010
Vengo de mis tres cuartos de hora de ejercicio diario. Correr me relaja. Cuando tengo algo de odio, frustración o simplemente estrés siempre opto por correr, es una forma de sacar de mí todo lo que me preocupa. Esta vez la preocupación no consiguió olvidarse de mí. Me pongo el bañador y me relajo en la piscina. Noto como los músculos de mis piernas se relajan en el agua fría. Salgo y me tumbo mirando al cielo con las últimas luces del día. Cierro los ojos mientras Love of Lesbian suena en mi mp3. Qué grandes son. El aire es frío y hace que sienta todo mi cuerpo estremecerse. Mi corazón también lo hace.


Bom, bom, bom, bom... Qué más decirte sin hablar.

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Y la historia se acabó

22 abril 2010
Después de mi última entrada muchas cosas han pasado entre A y yo. Ella me pidió perdón pero los dos salimos algo tocados de aquel desencuentro. Pasaron los días y la cosa transcurría de un extremo a otro, de no saber absolutamente nada de ella a no separarnos. Y entre medias el sexo, lo que verdaderamente hacía que estuvieramos juntos.

Este finde la cosa prometía. Decidí invitarla al ballet y se supone que después cenaríamos algo y nos iríamos juntos a casa. Ella sin embargo no pensaba lo mismo. Nada más verla estaba rara, muy rara. Ya cuando llevábamos unas cuantas horas juntos parecía estar aún más alejada de mí. Pensé que era como si alguien eligiera a dos personas de dos grupos con intereses completamente diferentes y de repente los juntara sin más. Por supuesto no hubo ni cena romántica ni nada por el estilo. Ante este panorama decidimos llamar a algunos amigos y así hacer más llevadera la noche porque la que cada vez era menos llevadera era ella. A medida que bebía no dejaba de decirme gilipolleces en la misma linea que la última vez y aunque tengo mucha paciencia casi exploto. No lo hice. Me pidió perdón y al final acabamos como siempre, desnudos encima de mi cama follando sin parar.

Hoy nos volvimos a ver. Aunque al principio ninguno de los dos dijo nada al final la conversación salió sola. Ambos sabemos que el sábado pasado el intento de algo fue un completo desastre. También sabemos que tenemos intereses diametralmente opuestos y que es tontería alargar más una relación que se sostiene a base de sexo. No ha habido malos rollos, ni una voz más alta que otra, ni reproches, nada. Solo un abrazo y un adiós.

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Esta vez... A

06 febrero 2010
Sábado 30 de enero 5.10 horas.

Ya casi cerrando la disco me cruzo con una chica diferente. Lleva vestido estampado, tela fina, colores claros, escote generoso y tirante del sujetador a medio caer. Debajo, medias negras y botas hasta las rodillas. Me gusta su look. Nos miramos, sonreímos y nos volvemos a mirar. Se acerca a mí, hablamos y a los cinco minutos estamos besándonos. Me dice que soy un chico fácil. Tiene razón. Después de media hora de intercambio de impresiones me da su teléfono sin yo pedírselo. Directa y sincera. Se despide con un llámame mañana.

Lunes 1 de febrero 20.30 horas.

Después de mi llamada del domingo volvemos a quedar. Es un momento complicado porque hay que confirmar las expectativas del sábado noche. Llega guapísima aunque con los labios repintados. A los dos minutos se siente ridícula y se quita el brillo con una servilleta. Es guapa y muy atractiva. Lleva leggings negros y camiseta larga ajustada. Hablamos de nosotros, nos ponemos al día y nos caemos bien. Vamos a cenar y la llevo a casa en el coche. Beso y a dormir.

Viernes 5 de febrero 21.30 horas.

La invito a cenar a mi casa. Viene muy guapa, vaqueros bajos, las botas del otro día y camiseta blanca ajustadísima. De menú sepia a la plancha y una botella de vino. Vemos una película mientras hablamos de todo. Entre escena y escena nos besamos, seguimos hablando y nos seguimos besando. Pasamos de la peli y del salón a mi cama. Allí ya damos rienda suelta a toda nuestra pasión. Estuvo bien, muy bien. Después la acerqué a casa. Maldito trabajo. Beso y mañana nos vemos.

Continuará.

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Seguimos

05 diciembre 2009
En los últimos comentarios alguien dijo que contara algo más de mí pero la verdad que todo sigue igual. De chicas la cosa va bien con P, somos amigos, lo pasamos bien juntos y follamos de vez en cuando; nada más. Del resto mucho trabajo y pocas salidas nocturnas. Hoy por fin me desmadraré un poco. León me espera.

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Actualizando

18 octubre 2009
Llevaba mucho tiempo sin pasar por aquí. Lo siento. Mi vida en casa ha cambiado radicalmente, para bien, y lo que menos tiempo tengo es de escribir aquí, aunque eso no significa que no tenga cosas que contar.

El Ebrovisión estuvo genial. Sinceramente, creo que Sidonie iba a ser mucho más fuerte en directo pero fue justamente al revés, Vetusta Morla fue quien más me sorprendió con un directo rompedor, de los que enganchan rápidamente con el público y con un final sencillamente espectacular. Al final, la buena música, suplió la falta de compañía.

Después, aprovechando las fiestas de esta ciudad, he conocido a dos chicas. La primera es S. Se trata de una chica que trabaja aquí pero que es de fuera como yo, y además de una ciudad al ladito de la mía. Es guapa, maja y simpática (como todas pensaréis) pero algo sosilla y demasiado seria, al menos para mí forma de ser. Me recuerda algo a M. Hemos quedado un par de días y la sensación, de ambos creo, es que no tenemos mucho en común. La segunda de ellas es P. Es una chica que tampoco es de aquí, ni siquiera de al lado de mi ciudad sino de siete mil kilómetros más al oeste. Una vez más es guapa, muy simpática y siempre con una sonrisa en la boca. Con P ya he cerrado los bares un par de noches de sábado pero (siempre hay un pero...) está demasiado metida en su mundo y con su gente y yo ahí no tengo cabida.

Resumiendo, siempre lo mismo. Chicas y más chicas que se convierten en iniciales pérdidas entre las letras de este blog. Últimamente estoy mucho más preocupado por este tema, ya son cuatro años sólo y a veces se echa de menos compartir momentos especiales, momentos que no estén acompañados de sentimientos de cartón-piedra sino algo verdadero.

Por lo menos, dentro de cinco días me vuelvo a ir de viaje al otro lado del charco. Voy con M, otra vez. Nos estamos convirtiendo en compañeros de viaje por necesidad. En fin, era eso o desperdiciar las vacaciones tumbado en el sofá y claro, ir al Caribe, aunque sea con ella, es un plan más atractivo.

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Yo vs Superyó

09 septiembre 2009
-No pienses.
-Sí, házlo, qué más da?
-Y qué vas a ganar con ello? No joder, pensar después de una siesta de tres horas no es bueno.
-Pon la tele, corre, a ver si dejas de pensar.
-Joder, otra vez la vuelta al cole y esas mierdas de principios de septiembre...
-Como la melancolía, entonces...
-Calla conciencia, no seas tan zorra.
-Es mi trabajo, qué quieres que haga?
-Tu trabajo es ver, oir y callar; cada vez que abres la boca la cagas, ahora por ejemplo.
-Es mi trabajo, te lo repito?
-Entonces... dónde estuviste todas esas veces que me hiciste más falta que hoy?
-Lo siento, los sábados por la noche no trabajo, es mi día libre.
-Zorra de mierda.

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Finalizando el verano

31 agosto 2009
En este mes de agosto ha sido el mes de los reencuentros:

El primero de ellos ha sido con J. Aprovechando el periodo estival y su disfrute en mi nueva ciudad hemos quedado unas cuantas veces. La primera de ellas fue la más difícil por llevar más de un año sin vernos pero fue absolutamente como yo esperaba. Las sensaciones de ambos fueron como si hubiéramos estado juntos el día anterior. Todo muy fácil, nada de nervios. Después de esa primera vez ha habido otras dos veces y ambas muy largas, hasta bastante entrada la madrugada. Fue muy cómodo, siempre lo fue. Estuvo en mi casa, yo en la suya, vimos fotos, fuimos al cine... Muy bien. Estoy seguro que es una chica con la que me llevaría de maravilla.

El segundo de ellos ha sido con amarillo. Apareció en mi móvil después de más de dos años sin saber nada. Primero fue una llamada pérdida de un número desconocido, después unos cuantos mensajes y finalmente ella detrás de los mismos. Me extrañó bastante sobre todo después de todo este tiempo.

Y ahora de fiestas en mi ciudad. Vengo porque hay que venir de vez en cuando y porque no trabajo, no porque quiera. Me aburren. Cada vez soy más extraño aquí...

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Pasando el verano

30 julio 2009
E volvió a aparecer pero como ella solo sabe hacerlo, de esa manera tan irregular y desordenada que tiene a la hora de expresar sus sentimientos. Primero me mandó un sms diciédome que quizás se precipitó a la hora de volver con su ex, después desapareció durante unos días para volver a llamarme después de una noche sola en urgencias y por último, de nuevo, después de unos días, volvimos a encontrarnos para decirme que me llamaría para vernos. Así hasta hoy.

Y nos encontramos porque en un afán de aburriminto supino se me ocurrió irme a pasar un fin de semana, el pasado, a mi ciudad natal. Y en una vuelta de tuerca más se me ocurrió que se viniera conmigo M, aquella de la que me enamoré y con la que me voy de viaje de vez en cuando. Que por si no fuera poco también está llorosa y deprimida porque su chico la ha dejado. Y ya para rematar, el domingo, cuando volvíamos a casa después de cenar por ahí, nos cruzamos con E y su ex, que ahora ya no es ex, y que me miró con cara de odio.

Después de esto, que no es poco, E me escribió a los dos días diciéndome que la pareció mal que no la saludará pero, qué quería que hiciera? Que me parara a preguntarles que qué tal todo cuando ha estado llorando más de dos meses por ese gilipollas? Pues sinceramente, no.

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Algo sobre E

14 julio 2009
Hace mucho que debí contar esta historia pero como no era algo que me afectara directamente creía que era mejor guardármelo. Lo voy a resumir sin entrar en muchos detalles, por lo menos en detalles que a mí no me corresponden.

Se podría decir que en los últimos dos meses he sido el paño de lágrimas de mi amiga E. Sin venir a cuento, una tarde de mediados de mayo, su novio la dejó y ella entró en un pozo sin fondo en el que no encontraba salida. Ante este estado me volqué con ella y ella conmigo. La quiero mucho y no iba a dejarla sola en esto. La visitaba (vive en otra ciudad), hablábamos casi a diario, mensajes, etc...

La pasada semana iba a venir a verme. Desde hace más de un mes, ambos hablamos que lo mejor que podía hacer para que desconectara, se relajara un poco y no se sintiera sola era que viniera a mi ciudad y pasáramos unos días juntos. Incluso había pedido un par de días en el trabajo para irnos a la playa. Hasta aquí todo bien. Vino por fin el pasado miércoles y ese mismo día por la noche me dijo que había decidido volver con su ex. Le comenté si estaba segura de ello o si lo había pensado tranquilamente y me contestó que no, que era lo que quería y que lo pensó solamente durante medio minuto. Por unas causas u otras al día siguiente se fue, no sé si por obligación o por devoción, pero así lo hizo. Y por eso di con mis huesos en San Fermín, no por otra razón.

Desde ese día tan solo hemos cruzado dos mensajes. Y me duele, me duele mucho. Sé que ahora que él ha vuelto no puede estar pendiente de mí pero tampoco que me olvide tan fácilmente cuando hasta hace cuatro días era yo el que escuchaba sus lágrimas al otro lado del teléfono. Entiendo que guarde las distancias lógicas pero no hasta ese punto.

Por qué cuento esto? Pues porque ayer cuando me fui a meter en la cama encontré un peluche debajo de mi almohada con un gracias gigante en el pecho. El detalle me dejó algo tocado, quizás demasiado...



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Distintas historias, mismo final

08 julio 2009
Historia 1

Hace dos fines de semana me encontré con mi amiga R, esa que me rechazó para poco después pedirme hasta matrimonio. Pues bien el viernes hablé con ella de manera normal, de lo de siempre, de nosotros. Somos, ambos, un poco monotema; y todo para llegar siempre a la misma conclusión, o la prometo una relación seria o ella no me promete una noche loca. Aún así hay mucha tensión sexual entre nosotros. Nos despedimos sin más.

Al día siguiente la vi a media noche. Vino a saludarme algo entusiasmada. Raro, raro pensé. Ya antes de ir a la discoteca recibo un sms ping en mi móvil. Era de ella. Me decía que sus amigas se iban a casa y que ella también. Por supuesto, no hacía ni falta decir que estaba deseando que la llamara para decirla que viniera conmigo como así fue. No me daba muy buena espina la cosa ya que la última vez que acabamos juntos no me dejó besarla. Pero esta noche era diferente. Fuimos a pedir y me preguntó si esa tarde había pensado un poco en ella. La pregunta me pilló un poco desprevenido pero la dije que sí, aunque más que la tarde fue la noche pasada cuando me fui con todo el cabreo para casa. A medida que hablabámos la cosa se iba caldeando, como casi siempre, aunque desde luego, ella nunca había llegado hasta ese límite. Se abalanzó sobre mí y conseguí evitar besarla, a pesar de que era lo que más deseaba en ese momento. Le pregunté que por qué ahora, que qué había cambiado y me contestó que no lo sabía (¿alguien entiende algo?). Después de esta respuesta y ante el temor de su arrepentimiento decidí optar por lo más fácil y caer de una vez por todas en la tentación.

Para ser la primera noche que pasamos juntos no es muy romántico decir que se nos hizo de día en un portal. Dió la maldita casualidad que mis amigos de mi ciudad natal vinieron a mi casa a pasar el finde y tuvimos que recurrir a las típicas técnicas adolescentes. Y del portal al taxi y de allí cada uno a su casa. La noche loca ya ha pasado, lo de la relación seria lo veo un poco más difícil.

Historia 2

Este finde vino mi amiga R, la de aquella nochebuena, a verme desde mi ciudad natal. La R de allí se diferencia de la de aquí en que ésta siempre ha tenido claro nuestra amistad y en ocasiones puntuales algo de sexo. La cosa estuvo bien, siempre manteniendo nuestra amistad delante de nuestros amigos y luego deshaciendo la cama por las noches. Ambos sabíamos lo que queríamos, lo hemos tenido y lo hemos disfrutado.

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